COLUMNA DE OPINIÓN

Que nadie os quite la ilusión

"El domingo recuperé la sonrisa. El domingo recuperé el pulso"

Escrito por Jueves, 21 Octubre 2021

    Opinión. "Sentir cómo late el Estadio de Vallecas es algo único, totalmente recomendable".

    La grada de Vallecas volvió a rugir como siempre.La grada de Vallecas volvió a rugir como siempre.PxR

    Opinión. El pasado fin de semana viví una jornada muy especial. El reencuentro con mucha de 'mi gente' en la grada de Vallecas me llenó de ilusión y de orgullo, de felicidad y esperanza y, por fin, después de muchos meses, volví a ser yo mismo. Sé que por el camino se han quedado muchos rayistas, algunos literalmente y el enésimo minuto de silencio les volvía a rendir su homenaje (siempre os echaremos de menos) y otros figuradamente. De recordar a los fallecidos se han ocupado el Rayo y su presidente durante meses con sus crespones negros y sus flores en la grada, de los que se bajan del carro por decisión propia u obligados no se ocupa nadie. Y es una pena que muchos rayistas, algunos con una larga trayectoria como abonados a la grada de Vallecas, dejen de compartir momentos como el de este domingo porque no se les cuida, porque se les menosprecia, desprecia e infravalora, en definitiva, porque se les maltrata. Yo sí me acuerdo de ellos también.

    Pero volvamos al inicio. He pasado muchos meses visitando ese templo vacío, sin alma ni corazón, sin esperanza. Durante muchos meses he contado historias que poco o nada tienen que ver con la realidad del fútbol, al menos con la realidad del fútbol vivido, sentido y disfrutado en Vallecas que, para lo bueno y para lo malo, es un lugar diferente al resto. Acudir al Estadio de Vallecas cada quince días sabiendo que la grada iba a estar desierta era como celebrar tu 97 cumpleaños en la soledad de tu hogar o como llegar a ese lugar colmado de recuerdos que ya no puedes compartir con nadie. Nada o casi nada me unía a un estadio en el que se oía el golpeo del balón, los gritos de Dimitrievski o las quejas de los jugadores desde la grada/banquillo. La palabra "tristeza" no termina de definir completamente el sentimiento que esto provocaba cada partido. Es verdad que, por duro que fuera, poco a poco vas a asumiendo en parte que 'es lo que toca' y que la vida tiene problemas mucho mayores, pero acotandolo a la realidad futbolística de Vallecas, eso en sí mismo me parecía una tragedia.

     

    El domingo volví a rejuvenecer. Saludé a viejos amigos de la grada de Vallecas que, por fin, regresaban a su sitio (muchos se vieron obligados a cambiar de asiento por exigencias del guion). Nos alegramos al ver que, después de todo, la vida casi sigue igual. Mascarillas en rostro, pero ilusión por el Rayo. Que nadie nos quite eso (por mucho que lo intenten). Los momentos previos fueron bonitos, pero lo que sucedió minutos después fue espectacular. Sentir cómo late el Estadio de Vallecas es algo único, totalmente recomendable. Hace muchos años que escribí que todo amante del fútbol debería vivir al menos un partido en ese lugar, en sus alrededores, en sus bares, en sus calles y en el interior. Te enamora, te atrapa. 

    El domingo sólo pudieron estar la mitad de los que nos gustaría, pero os prometo por lo más sagrado que me pareció que hubiera el triple (quizá por tantos meses de silencio que atronaron mi cabeza sin descanso). Hubo muchos futbolistas que alucinaron, desde el desconocimiento que provocaba no haberlo vivido nunca antes, yo aluciné desde el sentimiento de pertenencia que me permiten mis largas horas de grada, autobús y experiencias compartidas durante tantos y tantos años. Sin importar la división, sin importar el rival... sólo Rayo.

    El domingo recuperé la sonrisa. El domingo recuperé el pulso. El domingo disfruté de todo aquello que me hace feliz. ¡Gracias Vallecas! Sois únicos. Que nadie os quite la ilusión.

     
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