RAYO 2 - NÁSTIC 3. Crónica

Carbón amargo

Los vallecanos jugaron mal la primera mitad y mejor la segunda, empataron por dos veces, pero perdieron en el descuento

Escrito por Sábado, 06 Enero 2018

    El Rayo Vallecano perdió ante el Nástic un partido en el que siempre fue a remolque, tuvo muchas ocasiones, y terminó cayendo en el descuento. Mal la defensa y regular el ataque, ante un Nástic muy efectivo.

    Carbón amargo

    Ficha técnica:

    Rayo Vallecano (2): Alberto, Baiano (Lass, minuto 87), Abdoulaye, Velázquez (A), Alex Moreno, Fran Beltrán (Chori Domínguez, minuto 75), Comesaña (Aguirre, minuto 45), Embarba, Unai, Trejo y De Tomás (A).

    Nástic (3): Dimitrievski (A), Abraham (A), Suzuki, Xavi Molina, Kakabadze (A), Silvestre (Matilla, minuto 65) (A), Gaztañaga, Juan Muñiz (A) (Brugui, minuto 68), Tete, Maikel Mesa (A) (Dongou, minuto 90) y Manu Barreiro.

    Arbitro: Vega A.C.

    Goles: 0-1. Minuto 4. Maikel Mesa; 1-1. Minuto 23. Embarba; 1-2. Minuto 33. Barreiro; 2-2. Minuto 89. Trejo, de penalti; 2-3. Minuto 94. Barreiro.


    Llegaron los Reyes Magos a Vallecas y lo hicieron en un 'día de perros' que se transformó en la peor pesadilla navideña que podía plantearse a un Rayo Vallecano que empieza el 2018 con muy mal pie. El carbón amargo que dejaron sus Majestades todavía duele unas cuantas horas después de bajarse el telón de una lluviosa y desapacible jornada, iluminada por la ilusión de la gente de Vallecas, y apagada por la efectividad y la contundencia de un Nástic que en principio podía parecer un convidado de piedra, pero que se convirtió en juez y parte de un espectáculo que tuvo prácticamente de todo.

    La jornada arrancaba con la novedad de Abdoulaye en el centro de la defensa para acompañar a Velázquez. Este nuevo experimento volvió a hacer 'aguas', nunca mejor dicho, y, repitiendo la historia de la Romareda, dejó más certezas que dudas. Abdoulaye y Velázquez no parecen bailar al mismo ritmo. La primera parte del Rayo, con infinidad de dudas defensivas, fue regular tirando a mala y el Nástic se aprovechó para llevar el duelo a su terreno. Los catalanes jugaban con frescura, tocando el balón en zonas intermedias e imprimiendo velocidad en los metros finales. El Rayo no ofrecía, ni de lejos, su mejor versión, y el Nástic, que sabía que en algún momento se podían poner las cosas complicadas, apretaba para manejar la ventaja conseguida en la primera acción de ataque. Un disparo desde la frontal de Maikel Mesa ponía por delante a los visitantes con apenas cuatro minutos de partido disputados.

    El Rayo quiso despertar y poco a poco se fue quitando de encima la zozobra provocada por el tempranero e inesperado gol de un Nástic que se afanaba de defender con orden y que, con el marcador a favor, también quería ser peligroso en ataque. Después de varios intentos fallidos por parte local, sería Embarba, que vuelve a ser ese jugador incisivo, veloz, que desborda y centra, el que con un buen disparo ajustado al palo lograse devolver la igualada al marcador. Empezaba un nuevo partido para los de Míchel, aunque de nuevo la mala defensa de una acción de ataque catalana permitió a Manu Barreiro, protagonista definitivo del partido, lograr el segundo para sus intereses. Tocaba remar contracorriente de nuevo en un partido que seguía marcado por la incesante lluvia caída sobre el césped de un Estadio de Vallecas que dista mucho de estar en perfectas condiciones.

    Con el 1-2 en contra, el Rayo empezó a jugar más tiempo en campo ajeno. De Tomás caía dentro del área y gozaba de la primera gran ocasión desperdiciada para llevar las cosas a buen término en la tarde de hoy. El lanzamiento del penalti señalado por el colegiado sin mucha duda, aunque con muchas protestas de los jugadores del Nástic, se marcharía fuera directamente. De Tomás había engañado totalmente al meta rival, pero ajustó demasiado el balón y falló en la ejecución.

    La segunda mitad trajo consigo la otra versión del Rayo, la del equipo dominador, la del equipo ofensivo, la del equipo que gusta en Vallecas. El juego se volcó descaradamente hacia campo visitante y el Nástic, leyendo perfectamente la nueva situación de la contienda, retrasó unos metros la posición de sus hombres más avanzados, dibujó dos líneas de cuatro casi juntas y buscó la salida en velocidad para atacar a Baiano y Alex Moreno por las bandas, pero sobre todo a Velázquez y Abdoulaye en sus coberturas a los laterales. El Rayo lo buscó de mil maneras y se encontró con la madera de la portería de Dimitrievski en varias ocasiones. Trejo lanzó al larguero antes de ser arrollado dentro del área. El argentino no erró en esta ocasión y, con un puñado de minutos por delante, lanzó a los suyos a una ofensiva que parecía encender la ilusión de una victoria tan merecida en la segunda mitad, como impensable en la primera. El Rayo lo buscó en los minutos finales, pero sería el Nástic el que se llevaría el inesperado premio de los tres puntos. Un centro lateral, rematado de manera impecable por Manu Barreiro obró el milagro para los catalanes. Su salto marcando los tiempos en el remate fue perfecto, dejando con cara de no entender nada a los más de seis mil vallecanos presentes en las gradas y que, una vez más, aguantaron el tirón hasta el último momento. Los Reyes Magos pasaron por Vallecas, pero dejaron un carbón muy amargo.

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